jueves, 18 de abril de 2013

Factores que influyen en el ritmo de trabajo - III

El ritmo también decae cuando es preciso poner mayor cuidado que antes, por ejemplo, cuando hay que meter en una serie de agujeros no ya tacos puntiagudos, sino cuadrangulares. El analista tiene asimismo que aprender a notar y a rectificar cualquier indicio de chapuza o vacilación por parte del trabajador. Si éste posee aptitudes naturales y destreza, con formación y experiencia dejará de introducir pequeñas variaciones de método (chapuza) y de añadir el elemento superfluo «reflexionar» (titubeo). Cuando las variaciones son ínfimas la solución es atribuir un valor más bajo .al ritmo, pero la chapuza y el titubeo suelen denotar que el obrero necesita más formación. Hay que tener cuidado de no atribuir valores demasiado altos cuando: 
□ el trabajador está preocupado o parece apurado; 
□ el trabajador pone a todas luces exagerado esmero; 
□ la tarea da la impresión de ser difícil; 
□ el propio analista está trabajando muy a prisa, como cuando registra los tiempos de elementos muy breves. A la inversa, se corre el peligro de pecar por defecto cuando: 
□ el trabajador hace pensar que la tarea es fácil;
 □ el trabajador tiene movimientos armoniosos y rítmicos; 
□ El trabajador no se detiene para pensar cuando el analista lo preveía; 
□ el trabajador realiza trabajo manual pesado; 
□ el propio analista está cansado. Todos estos factores deben tenerse en cuenta. Pero la valoración se simplifica muchísimo si antes se ha efectuado un buen estudio de métodos que haya permitido reducir al mínimo las actividades que exigen capacidades o esfuerzos especiales. Cuanto más sencillo sea el método, menos habrá que «tasar» el factor capacidad y más se concretará la valoración a una simple apreciación de la velocidad.

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